
El truco para calentadores de baño que no ciegan la vista
Cuando fabricamos lámparas infrarrojas para baños, en realidad estamos luchando contra un equilibrio difícil de lograr. Por un lado, queremos que el calor actúe rápidamente para calentar la habitación fría. Pero, por otro lado, no podemos permitir que la luz sea tan intensa que dañe los ojos, especialmente cuando se está bañando a un bebé.
Cómo evitar el resplandor
Las lámparas de onda corta convencionales son muy brillantes y pueden causar daño en la vista. Producen un resplandor blanco y agresivo que no resulta adecuado en un baño destinado a relajarse. Para evitar esto, utilizamos recubrimientos especiales en los filamentos de cuarzo o filtrados. Piénselo como gafas de sol para la bombilla: bloquean la luz visible, pero permiten que el calor pase a través. De esta manera, se obtiene todo el calor necesario sin ese molesto efecto de “mirar al sol”. Así, el ambiente se mantiene cómodo y tranquilo, al mismo tiempo que se genera suficiente calor para secar la habitación húmeda.
Evitar que entre agua y permitir que el calor circule
El agua y la electricidad son una combinación peligrosa. Por eso, envolvemos todo en carcasas con clasificación IP65, lo que evita que el vapor y las salpicaduras causen cortocircuitos. Pero aquí está el problema: si sellamos demasiado bien el calentador, el calor se queda atrapado. Si no hay una buena ventilación, los sellos se derriten y el calentador “a prueba de agua” comienza a gotear.
Los compromisos
Nada es perfecto. Esos recubrimientos protectores para los ojos bloquean una pequeña cantidad de calor. Se pierde un pequeño porcentaje de energía útil para hacer que la luz sea más segura. Para solucionarlo, ajustamos la forma del filamento para compensar esa pérdida. Un consejo importante: deje algo de espacio entre el calentador y la pared. Si está demasiado cerca, el calor se refleja y activa el interruptor de seguridad antes de que la habitación se caliente realmente.